El gran Ara Malikian


El violinista convierte en todo un espectáculo su recital sinfónico con su enérgica actitud en el escenario y su cercanía con el público.

     Ara Malikian tira por tierra todas las etiquetas de lo clásico, en lo que hace y en cómo lo hace. El traje de etiqueta no es el ‘look’ exigido, le van más los pantalones que brillan y ese chaleco que deja al aire su brazo tatuado. Tampoco le valen los formalismos: «Hagan todas las fotos que quieran y súbanlas a la red», invitaba una voz en off al inicio. En las butacas se vean parejas jóvenes y familias completas de padres, niños y abuelos. Ara Malikian es, como él mismo dijo anoche, un «rarito» en el panorama musical y la demostración de que la música clásica también puede tener sus propias estrellas de rock.

«Feliz y contento», el violinista libanés de origen armenio propuso un viaje musical y personal por diversos países y épocas en uno de los pocos conciertos que ofrece acompañado de una orquesta sinfónica al completo. Pero más allá de su música, Malikian es digno de escuchar y de ver: por cómo presenta cada tema con anécdotas y bromas relatadas con total seriedad (se reveló como un gran monologuista), y por cómo salta violín al hombro, cómo se arrodilla sobre el escenario y cómo toca el instrumento con una energía fuera de lo común. Un espectáculo.

Empezó el recorrido en Líbano, su país natal, con un tema propio de aires morunos titulado ‘Backgammon’, para seguir sin despeinarse una fabulosa versión de ‘Paranoid android’ de Radiohead, rasgando el violín con la intensidad de una guitarra eléctrica; un emocionante cover de ‘Life on mars?’ de David Bowie; o el mítico ‘Kashmir’ de Led Zeppelin, canciones en las que la orquesta volcaba toda su potencia. Hasta homenajeó a Paco de Lucía con ‘Zyriab’.

Entre unas y otras, sonó la adaptación que Sarasate hizo de ‘Carmen’ de Bizet, una virtuosa interpretación de Vivaldi y de Bach, un tema de estreno del «mundo mundial» dedicado a Málaga (‘Fantasía malagueña nº 3’) así como una sentida composición inspirada en su hijo titulada “Un vals para Kairo.
Antes de los bises, el primero Penita pena de Lola Flores. Ara termino con un conmovedor guiño a sus raíces armenias con una llamada de atención sobre el genocidio que sufrieron sus antepasados.