Día de muertos, una tradición muy mexicana


POR:
LIC. FERNANDO JIMENEZ RIOS.

     Estimados lectores de esta columna cibernética, en esta ocasión y continuando con la exposición de lo que es parte de la Cultura Mexicana, presento a todos ustedes una de la más bellas costumbres de nuestro pueblo, una celebración y conmemoración ancestral que data desde antes de la llegada de los españoles a tierras de América y que es precisamente la festividad del “Día de los Muertos” ó “Día de los Files Difuntos”, misma que se realiza entre los días 1 y 2 de Noviembre de cada año.

     Esta conmemoración lleva como objetivo principal el honrar a nuestros seres queridos ya fallecidos, a todos aquellos que han dejado este mundo y que emprendieron el camino a la eternidad.

Pintura Maya
     Decíamos inicialmente que los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México, es anterior a la llegada de los españoles. Existen registros de estas celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones, por lo menos desde hace tres mil años. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.

     Según datos históricos, el Día de Muertos se conmemoraba en el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la "Dama de la Muerte", actualmente relacionada con la famosa “Catrina" -personaje de José Guadalupe Posada- y esposa de Mictlantechhtli, Señor de la tierra de los muertos. Estas festividades eran dedicadas inicialmente a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.


     La muerte es un símbolo emblemático que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a través de la historia. Por muchos años, en diversas culturas se han generado creencias en torno a la muerte que han logrado desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella. México es un país rico en cultura y tradiciones; uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran en torno a ella.
    
     Cabe mencionar la fuerte influencia de los Estados Unidos de Norteamérica en este tipo de festividades, dado que, al menos en zonas fronterizas se evidencia con la presencia de la fiesta conocida como “Halloween”, la cual ha cobrado fuerza en la Zona Norte de América, pero que de manera alguna representa la originalidad de estas ceremonias autóctonas. De ahí entonces que exista una inquietud entre los propios mexicanos de querer preservar el Día de Muertos como parte de la cultura mexicana sobre estas distorsionadas y mercantilizadas celebraciones de hoy en día.

La celebración en el mundo prehispánico

     Para los antiguos mesoamericanos, la muerte no tenía las connotaciones morales que la religión católica le otorga, en la que las ideas de infierno y paraíso sirven como referente para castigar o premiar. Por el contrario, ellos creían que los rumbos destinados a las almas de los muertos estaban determinados por el tipo de muerte que habían tenido, y no por su comportamiento en la vida.

     Los entierros prehispánicos en América, como en Medio Oriente y Asia, eran acompañados de ofrendas que contenían dos tipos de objetos: los que, en vida habían sido utilizados por el muerto, y los que podría necesitar en su tránsito al inframundo. De esta forma, era muy variada la elaboración de objetos funerarios: instrumentos musicales de barro, como ocarinas, flautas, timbales y sonajas en forma de calaveras; esculturas que representaban a los dioses mortuorios, cráneos de diversos materiales como piedra, jade, crista, etc., braseros, incensarios y urnas.

     Esta celebración daba principio en el ocaso del día, cuando decían que caía el xócotl. En esta fiesta se realizaban procesiones que concluían con rondas en torno al árbol. Se acostumbraba realizar sacrificios de personas y se hacían grandes comidas. Después, ponían una figura de bledo en la punta del árbol y danzaban, vestidos con plumas preciosas y cascabeles. Al finalizar la fiesta, los jóvenes subían al árbol para quitar la figura y terminaba la celebración. En esta fiesta, la gente acostumbraba colocar altares con ofrendas para recordar a sus muertos, lo que es el mejor referente y antecedente del actual altar de muertos.

            Desde antes de la llegada de los españoles y previo a que la religión católica fuera impuesta en Mesoamérica con la “cruz” de la espada, muchas de las culturas prehispánicas tenían la creencia de una vida después de la muerte. Por ejemplo, de acuerdo a Luis Ramos, en su libro Culturas Clásicas Prehispánicas en la cultura maya, cuando una persona moría, su alma iba al “inframundo” (conocido por ellos como Xibalbá). Según sus creencias, para llegar a este lugar, las almas debían de cruzar un río con la ayuda de un xoloitzcuintle (raza de perro); es por eso que dentro de los ritos funerarios de los mayas se encontraba el de enterrar a un perro de esta raza junto con la persona fallecida, de lo contrario, correría el riesgo de no llegar a Xibalbá y quedarse en el camino. Después, esta creencia se vio reafirmada con la introducción a la cultura de la religión católica; de acuerdo a la religión católica (religión predominante en México) existe la idea de un cielo y un infierno a donde las almas se dirigen cuando uno muere (dependiendo de su comportamiento en vida), es decir, la creencia de una vida después de la muerte.

Transformación del ritual
Altar tradicional de Día de Muertos, en Hidalgo

Cempasúchit; Flor típica usada para ornato
            Cuando llegaron a América los españoles en el siglo XVI, trajeron sus propias celebraciones del Día de Muertos cristianas y europeas, donde se recordaba a los muertos en el Día de Todos los Santos. Al convertir a los nativos del nuevo mundo se dio lugar a un sincretismo que mezcló las tradiciones europeas y prehispánicas, haciendo coincidir las festividades católicas del Día de todos los Santos y Todas las Almas con el festival similar mesoamericano, creando el actual Día de Muertos.

            Una de la más bellas y representativas ceremonia de esta festividad, sin duda alguna es la que se realiza en el Estado de Michoacán, precisamente sobre el Lago de Patzcuaro, en donde los lugareños sobre sus canoas, honran la memoria de sus difuntos las noches del 30 y 31 de Octubre y se dirigen hasta la Isla de Janitzio en un espectáculo de luz natural con veladoras y antorchas encendidas, acompañadas de cantos ceremoniales y arreglos florales sobre sus embarcaciones. Esta festividad atrae la atención del turismo Nacional y Extranjero por su espectacularidad.

Patrimonio de la Humanidad

            En ceremonia llevada a cabo en París, Francia el 7 de Noviembre de 2003, la UNESCO distinguió a la festividad indígena de Día de Muertos como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, resaltando este contenido:

"...una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo, y como una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza entre los grupos indígenas del país."

Además en el documento de declaratoria se destaca:

"Ese encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados, desempeña una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad..."
"...aunque la tradición no está formalmente amenazada, su dimensión estética y cultural debe preservarse del creciente número de expresiones no indígenas y de carácter comercial que tienden afectar su contenido inmaterial."

Hasta la próxima entrega.  fernandojr@prodigy.net.mx