BARRIOS DE LA ANTIGÜA GUADALAJARA

ASENTAMIENTOS INDIGENAS; HOY BARRIOS DE LA CIUDAD.

Por. Lic. Fernando Jiménez Ríos

Estimados Lectores de esta columna, en mi entrega anterior hablábamos de lo que fueran los primeros “camposantos”, panteones y cementerios dentro de la llamada “Perla Tapatía”, pues bien, en esta ocasión he preparado un tema que tiene conjunción entre lo que fueron los asentamientos que inicialmente realizaran los indígenas pobladores de la Zona Occidente de México, y que posteriormente a la llegada de los Colonizadores y al cabo de varias centenas de años dieron origen a lo que dentro de nuestra ciudad Capital del Estado de Jalisco, Guadalajara se denominan los “barrios” o “barriadas”.
Templo de Analco

Verán ustedes; según la historia de esta ciudad, -algo contradictoria por cierto y vernos porqué-, “Los Frailes Franciscanos establecieron un convento en un asentamiento indígena llamado Tetlán, muy cerca de San Pedro, Tlaquepaque, pero al fundarse Guadalajara, -aquí la discordancia- los propios Franciscanos cambiaron su convento al sitio donde actualmente está ocupado por el Templo San José de Analco….” Como podemos observar en esta reseña, se da por cierto que antes de la llegada de los Colonizadores Españoles, dichos Frailes ya habitaban tierras de la Nueva Galicia, lo cual resulta por demás ilógico y contradictorio, pero bueno dejemos a los historiadores comprobar este hecho y vayamos a lo nuestro.

Continúa contando la historia de esta ciudad que; “Junto con los frailes se vino casi toda la población indígena de Tetlán (cocas y tecuexes), rumbo a la región de Analco, palabra que se significa "al otro lado del río". Al año siguiente 1543 se trasladaron a la otra banda del río, (Rio San Juan de Dios, hoy Calzada Independencia y eje que divide a la ciudad entre el Oriente y el Poniente) donde poco después sería el Baño de las Delicias y la plazuela de San Fernando, entre las calles Héroes y la Calzada Independencia.” Ya para el año 1550, Analco contaba con 500 habitantes, ¡imagínese! nada más, doblaban la población de Guadalajara para esas fechas.


A principios del siglo XVII, aumentó la cifra a tres mil habitantes y Analco cobró mucha importancia, ya que de 1542 a 1543 se comenzó a construir una pequeña ermita de adobe y zacate en la parte sur de San José de Analco, donde se colocó una imagen de San Sebastián Mártir, que rápidamente cobro fama de muy milagroso en el pueblo indígena.

Continua señalando los historiadores que “La mitad de San Sebastián en el siglo XVII, se agrandó sucesivamente hasta formar una nave central con dos capillas laterales que la cruzan al centro", pero curiosamente sobre el primitivo pueblo de Analco no existe referencia histórica alguna de su existencia, siendo que la población indígena de este pueblo ayudo a edificar buena parte de la primitiva Guadalajara con fuertes y cansadas faenas de trabajo, haciendo varios de ellos trabajos de habilidades artísticas y artesanales, pues Francisco Mafra nos dice que: "sin saber leer ni escribir fue causa de que muchos indios de los pueblos de Mexicaltzingo (otro asentamiento indígena, hoy también barrio de la ciudad) y Analco, de donde saliesen excelentes lectores, escribanos, músicos de todo género de instrumentos, de los cuales hasta hoy ha habido grandes organistas, bajoneros y cornetas y de alguno de ellos han servido a la edificación de la Catedral y hoy están sirviendo en tres puntos".


Los habitantes de Analco siempre se distinguieron por sus dotes artísticos, artesanales y creativos, pero también recibieron los perores tratos y abusos de los españoles, Mota Padilla narra que: "teniéndolos sino por esclavos, a lo mejor esclavizados, porque como los indios son ignorantes y en materia fiárseles o suplírseles no reparan, los dueños de haciendas los cargaban de crecidas cantidades, con lo que les imposibilitaba el desempeño: por lo que hizo se practicasen las leyes que prohíben el que a los indios se les fíen arriba de cinco pesos, que es lo que pueden pagar cómodamente...". Roberto Sánchez Escobar decía que: "frente al templo de San José de Analco, se hizo una plazuela bardeada, que hacía las funciones de mercado, con un hidrante para el uso general del pueblo.”

Ya en siglo XX se construyó la fuente estilo colonial, junto con el trazo del actual jardín. Algunas personas ancianas del lugar refieren que también en ese lugar fue rastro, hecho que no ha podido ser comprobado.

En el siglo XVIII San Sebastián se amplió con las capillas de Nuestra Señora de la Salud, del Calvario y de la Virgen de Guadalupe, de igual manera contaba con un atrio muy grande y una plazuela que fue mercado y baratillo, después se construyó una escuela que actualmente es un pequeño parque. Cabe resaltar que durante la guerra de Independencia y previa a su finalización, Analco fue declaro Barrio de la ciudad de manera oficial en el año de 1821.

Existen varios documentos que señalan que; A principios del siglo XX y en un solar del antiguo del templo, se construyó la casa de ejercicios espirituales, la cual perduro hasta 1914 en que "fue incautada" por manos extrañas ó anticlericales. Pero aun se conserva parte del bello "Patio de los Ángeles", con una arquería y columnas en cantera labrada que pertenecieron al patio del claustro del Convento de Santa Mónica en el centro de la ciudad.

Este barrio de Analco abarca de la Calzada Independencia por el poniente hasta la Calzada del Ejercito por el oriente, y de la Plaza de la Bandera por el miso oriente y en línea recta hasta la Avenida Revolución en su cruce por el norte hasta la calzada 5 de Febrero, cerrando en el sur en la avenida 5 de febrero y la calle de los Ángeles, Se cuenta que junto al río estaba el famoso Molino de la Joya y atrás de este hacia el oriente, estuvo uno de los primeros Panteones de Guadalajara, el panteón de los Ángeles, y que perduró del 2 de noviembre de 1829 hasta mediados de los años 20 del siglo anterior.

Siendo Gobernador del Estado Don José Guadalupe Zuno, ordenó el cierre de dicho Panteón y en su lugar se construyó el Estadio Municipal, que a principios de los 50´s fue demolido para edificar la vieja Central de Autobuses, inaugurada por Agustín Yáñez el 8 de julio 1955.

Se dice que este barrio recogió la antigua pastorela y le dio un sello propio, principalmente a finales del siglo XIX y primeras décadas del XX. Sobre este tema nos refiere en varios escritos la profesora Elisa Gallo de Preciado que: "sus promotores más importantes lo fueron Don Prudencio Guerrero y Doña Victoria Madrigal; ya que Don Prudencio Guerrero presentó la primera pastorela en la finca que fue ocupada, intercaladamente como Plaza de gallos, en la antigua calle de Águila, hoy Insurgentes. Y era tanto el público que asistía, que se compara a la concurrencia a una función de box hoy en día, en la Arena Coliseo, situada también dentro del propio barrio de Analco".

Famosas también fueron las llamadas "jamaicas" (Kermés) y las celebres verbenas; decía la profesora Gallo que: “es una especie de feria que se celebra para reunir dinero con fin benéfico... con gran alegría y vistosidad se efectuaba al aire libre en local acotado o circulado". Por otra parte señala respecto a las verbenas que: "eran en el barrio de Analco, brillantes, pues se reflejaban los dos aspectos del pueblo; el religioso, pues en septiembre era la llegada de la Virgen de Zapopan al templo de Analco; y en el aspecto cívico y patriota, en la celebración del grito de Independencia". Elisa Gallo cuenta una sabrosa leyenda en el sentido que: "En 1940, fue el año que estuvo más en boga la canción Capullito de Alhelí, y era tanta la ingenuidad de los vecinos del barrio de Analco, que bajó de popularidad, porque ocurrió la versión de que se aparecía un catrín, que suponía la gente que era el mismísimo “diablo" silbando las notas musicales de dicha canción popular.” Tal fue la fuerza que cobró aquel rumor que: “poco a poco en todos los barrios de Guadalajara se   prohibió escucharla y cantarla, y las jovencitas que no obedecían, eran severamente reprendidas por sus tías abuelas". Actualmente Analco "En un barrio empobrecido, punteando con sus innumerables talleres mecánicos, sus vecindades y casuchas, siempre laboriosos y creativos por tradición, y lo sigue siendo como barrio proletariado".


Hasta aquí nuestra participación de este día, esperando como siempre sus criticas, comentarios y sugerencias. Hasta la próxima.

fernandojr@prodigy.net.mx