La leyenda de la Casa de los Perros

BELLO EDIFICIO HISTORICO DE GUADALAJARA, MÉXICO
HOY; MUSEO DEL PERIODISMO E IMPRENTA

Estimados Lectores de esta columna, continuando con la narrativa sobre algunas de las Historias y Leyendas de la Capital Jalisciense, Guadalajara, en esta ocasión presento a ustedes una Historia salpicada con tintes de Leyenda por lo acontecido en ese lugar, me refiero a la llamada “Casa de los Perros”, hoy constituida honrosamente en el Museo del Periodismo y de la Imprenta, misma que se encuentra enclavada en céntrica avenida de la ciudad y muy cerca del corazón de esta urbe.

Vayamos pues de inicio con la historia de esta casona; Se da cuenta en los archivos de esta ciudad que; Durante la época Colonial y en el lugar donde está situado este inmueble, existió una finca muy sencilla y hasta modesta, propiedad inicial de Don Mariano Valdés Téllez Girón, sitio en el cual se estableció en el año de 1793 la Primera Imprenta de la Nueva Galicia, lugar en donde el Cura de Dolores Don Miguel Hidalgo y Costilla iniciador del movimiento Independentista de México, encontrándose de paso por esta ciudad y luego de decretar la Abolición de la Esclavitud el 6 de Diciembre de 1810, ordenó que fuera impreso el Primer Periódico Independiente de México en ese mismo año llamándolo: "El Despertador Americano". De igual manera se señala en la historia de esta ciudad que la contraparte Realista ordenó así mismo que se publicara otro pasquín denominado "El Telégrafo de Guadalajara". Cabe resaltar que de acuerdo a otros datos, se dice que en ese mismo lugar, la primera publicación que se emitió de manera impresa fue "Elogios Fúnebres" dedicado precisamente a la memoria de ese insigne benefactor de esta ciudad Don Fray Antonio Alcalde.

Cuenta la historia que pasado algún tiempo, la familia Flores adquirió este vetusto inmueble y prácticamente un simple solar, mismo que se encomendó su edificación al Arq. Arnulfo Villaseñor, proyecto en el cual se ejecutó una casa muy ostentosa, desde luego al estilo de la época, así como la erección de un mausoleo en el Panteón de Mezquitán, situado precisamente al norte de la ciudad y al cual también nos referiremos en alguna otra ocasión por su gran contenido histórico.

Pues bien, se inicia la obra y se logra una edificación al más puro estilo neoclásico, luciendo su bella fachada de cantera negra labrada, con un elegante frontispicio central, de dos pisos, vistosas ventanas en los dos niveles y rematando en la parte alta con dos esculturas de dos canes de raza pointers en actitud vigilante “que velan día y noche al inmueble”. Se dice que las esculturas de estos perros fueron pedidas y traídas expresamente desde la ciudad de Nueva York; de ahí entonces que son estas esculturas perrunas por quienes se le otorga el nombre a esta vieja casona y en donde la propia historia señala que “vivieron felices el señor Jesús Flores y Ana González de Flores”.

Posteriormente y por la década de los años cincuentas del Siglo pasado, ante el inminente crecimiento de la ciudad y desde luego para mayor fluidez del tráfico automotor, se ordenó la ampliación de la Avenida Alcalde, lugar en donde se sitúa este inmueble, de tal manera que la llamada “Casa de los Perros” fue materialmente mutilada y cercenada; a grado tal que perdió gran parte de sus habitaciones frontales, pero se respetó afortunadamente su bella  fachada principal colocándola de nueva cuenta y exactamente en lo que quedó de la casa.

Ahora bien, en esta casa ha nacido una de las más interesantes leyendas de nuestra ciudad, misma que es de referir: "Se dice que; Don Jesús y Doña Ana, personajes anteriormente citados, salieron de viaje por Europa, pero a su regreso del Viejo Continente y navegando en el buque que los traía de vuelta a casa, las aguas del Océano Atlántico embravecieron a grado tal que el fuerte oleaje estuvo a un pelo de “comerse” materialmente al barco. Cuentan que; 

Como la muerte asechaba en el ambiente en ese momento, el matrimonio hizo un sagrado juramento en el sentido que: Quien de la pareja formada sobreviviera de aquella posible tragedia, rezaría cada año en el aniversario del funesto suceso nueve Rosarios, sin embargo ninguno de los dos juramentados murió en esa fea aventura. Algunos meses después y ya de vuelta a Guadalajara sanos y salvos, muere repentinamente Don Jesús y su viuda lo enterró en el mausoleo Familiar del Panteón de Mezquitán, más nunca cumplió el compromiso pactado de rezar aquellos nueve Rosarios. Luego entonces, Ana ni tarda ni perezosa casó en segundas nupcias, tocando el turno en matrimonio a Don a José Cuervo, de quienes también se dice que cohabitaron “felices” la famosa “Casa de los Perros”.

El tiempo siguió su curso y la voz popular corrió de boca en boca por varias generaciones, en la cual se decía que la “Casa de los Perros” sería dada a la persona que rezare aquellos “prometidos y jurados” nueve Rosarios, pero ahora con un compromiso mayor: había de realizarse dicho acto de piedad a las doce de la noche y encerrada la persona en la fúnebre Capilla del Panteón. Dicen que muchos intentaron este reto, más por codicia que por fervor, pero murieron de terror al escuchar cómo las ánimas del lugar contestaran a sus rezos y plegarias. Hasta aquí la Leyenda.

Posteriormente esta casa duro algún tiempo ocupada por un restaurante famoso en la época y cuando cerró definitivamente sus puertas, el inmueble vivió en completo estado de abandono dando un aspecto lastimero y tétrico.

Después de sufrir múltiples actos vandálicos, en el año de 1990, apareció “el dueño” como por arte de magia e hizo circo, maroma y teatro, diciendo que dicha casa era de "su propiedad". El Ayuntamiento de ese tiempo, finalmente compró este inmueble en 1.7 millones de nuevos pesos y se destinó para la creación del "Museo Nacional del Periodismo y la Impresión". A partir del 11 de agosto de 1994, hasta nuestros días. Hasta aquí nuestra Historia y Leyenda de esta día, esperando haya sido de su agrado.
Sala de exposiciones del museo

LIC. LUIS FERNANDO JIMENEZ RIOS.