DE LA NUEVA GALICIA; A LA HOY GUADALAJARA.


En el 470 Aniversario de su Fundación

Por. LIC. LUIS FERNANDO JIMENEZ RIOS.

     Estimados cibernautas, en esta ocasión y con motivo del aniversario de la Perla Tapatía, bien vale la pena hablar un poco de esta que es, la Segunda ciudad en importancia de la República Mexicana.

     La ciudad de Guadalajara, Capital del Estado de Jalisco, se localiza en la llamada Zona Occidente de México, con salida y colindancia precisamente al Océano Pacífico; en la actualidad y por razones del crecimiento de la mancha urbana y su densa población, se ha constituido como Área Metropolitana, aglutinando a otros municipios aledaños como lo son; Tonalá, Zapópan, Tlaquepaque, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Juanacatlán e Ixtlahuacán de los Membrillos, éste último enclavado muy cerca de la rivera del Lago de Chapala, el manto acuífero de mayor capacidad del Territorio Nacional y que a la postre es el que abastece de este vital liquido a esta Zona conurbada.
Nuño Beltrán de Guzmán

UN POCO DE HISTORIA.

     La ciudad de Guadalajara fue fundada por conquistadores españoles, quienes acompañados de sus familias, ciento ochenta aproximadamente, y sirvientes indígenas, el 14 de Febrero de 1542 decidieron establecerse en este lugar. Sin embargo, no les fue nada fácil fundar esta ciudad, ya que previamente hicieron varias intentonas, incluso, “fundaciones” en otras diferentes zonas de la región, pero dada la oposición y resistencia que mostraron los propios indígenas, se tuvo que esperar a que se lograra pacificar toda la Zona Occidente ante la sangrienta Guerra del Mixtón librada entre los años 1540-1542, hasta llegar a este último y definitivo lugar.

     Cuenta la historia que fue el conquistador Nuño Beltrán de Guzmán quien le asigna el nombre a nuestra ciudad, en honor a su ciudad natal allá Castilla en España que lleva el mismo nombre. De igual manera se dice que la palabra Guadalajara, proviene del vocablo árabe “Wad-al-hidjara”, que significa “río que corre entre piedras” y efectivamente, la ciudad de Guadalajara la atraviesa de Sur a Norte el Rio llamado San Juan de Dios, actualmente vía de descarga de los drenajes de gran parte de esta ciudad Capital que desemboca en la Barranca de Huentitán o de Oblatos.

     Pero remontémonos un poco a los que fueron los orígenes de su fundación. La historia nos narra que inicialmente se funda por primera vez en el año de 1531 en Nochistlán, hoy perteneciente al Estado de Zacatecas, lugar árido y nada agradable en donde se libraron tremendas batallas con los indios lugareños comandados por Tenamaxtli. La segunda fundación se realiza en el año de 1533 en Tonalá, muy cerca de la actual ciudad, sin embargo Nuño Beltrán de Guzmán corre a la gente fundadora del lugar, con el pretexto de querer él esa población para instalar la sede de su marquesado, tal y como lo hiciera Hernán Cortés en el Valle de Oaxaca. La tercera se lleva al cabo en el año de 1535 en Tlacotlán, muy cerca de la Barranca de Oblatos, pero en ese lugar casi mueren todos los colonizadores, ante los constantes ataques de Tenamaxtli y su gente. Cuentan historiadores de la época que: “Fue tanta la presión que ejerciera Tenamaxtli sobre los españoles que estos solicitaron la ayuda de Don Pedro de Alvarado, hombre cruel y desalmado, quien engreído por sus “hazañas” militares en Tenochtitlán, así como la conquista de Guatemala, creyó que aquí repetiría con toda facilidad sus “proezas”, a tal grado que incluso abandonó su proyecto de descubrir las Californias en el norte de la Nueva España.”


     Sigue contando la historia que: “Haciendo caso omiso a las recomendaciones que le hiciera Don Cristóbal de Oñate acerca de la presencia de Tenamaxtli, Don Pedro de Alvarado con voz ronca y fuerte dijo: “Vergüenza es que cuatro gatillos encaramados en los riscos, hagan tanto ruido como para alborotar dos Reinos, (Nueva España y Nueva Galicia) con menos gente que la que traigo, basta y sobra para sujetarlos, vamos adelante” Oñate le reclamó que no eran los indios de México y Guatemala, respondiendo Alvarado: “Vale más un indio de los de acá, que mil de los que por allá no se han conquistado”. Sin tomar mayores providencias Pedro de Alvarado ordenó el ataque el 24 de Junio de 1541 y los resultados fueron desastrosos para Alvarado, a grado tal que el propio resultó herido gravemente, ya que en su huída fue atropellado y arrastrado por uno de sus soldados, Baltazár Montoya, en la Barranca de Yahualica y conducido muy grave a Tlacotlán, falleció el 4 de Julio de 1541, finalmente sus restos fueron a dar a Guatemala.”

     Poco más de seis años duró este infierno y calvario para los Conquistadores, hasta que llegó el Virrey Antonio de Mendoza y se refugia en Tetlán, muy cerca de la actual Guadalajara en la Zona Oriente, en el convento de Fray Antonio de Segovia y logra pacificar a la Región. Se dice que fue precisamente Fray Antonio de Segovia quien, acompañado de la Imagen de la Virgen de Zapópan acude a Tlacotlán logrando así la pacificación final, otorgándole según la tradición, el primer milagro a esta venerada Imagen.

     Para ese tiempo, era lógico que toda la gente española estuviera bastante asustada y no creía en nada ni nadie, todo era confusión, temor y gritos entre la chusma que no quería que se fundara Guadalajara y peor aún, al lado del Rio donde habitaban los indígenas. La historia señala que: “….con potente grito Cristóbal de Oñate hace guardar silencio a la gente, sacó su cuchillo y lo clavó en el tronco de un árbol que se encontraba frente a él diciendo; Caballeros, soldados y compañeros míos y los que presentes estáis, aquí señalo horca y cuchillo, fundo y sitio la ciudad de Guadalajara la cual guarde Dios por largos años, con aditamento de reedificarla en la parte que más conviniere; la cual pueblo en nombre de Su Majestad, y en su real nombre guardaré y mantendré en paz y justicia a todos los españoles, conquistadores, vecinos, habitantes, forasteros y a todos los naturales, guardando y haciendo tanto justicia al pobre como al rico, al pequeño como al grande, amparando a las viudas y a los huérfanos”

Beatríz Hernandez
     Acto continuo, tomó su espada diciendo; “Caballeros yo ya tengo poblada la ciudad de Guadalajara en nombre de Su Majestad; si hay alguna persona que lo pretenda contradecir, salga conmigo al campo, donde lo pondré a batallas, lo cual se lo aseguro, porque en su defensa ofrezco morir, ahora y en cualquier tiempo, defendiéndola por el Rey, mi Señor, como Capitán, criado y vasallo y como caballero”. Repitiéndolo por tres ocasiones, para que no quedara lugar a dudas. Sin embargo los gritos iniciaron y arreciaron de nuevo, en ese entonces Doña Beatriz Hernández, quien se encontraba a un lado de Oñate, se pudo de pie y tomó la palabra, ante la sorpresa de todo mundo y en un silencio casi sepulcral que se sintió en ese momento dijo: “Gente, aquí nos quedamos, el Rey es mi gallo y aquí nos quedaremos, a las buenas o a las malas”. Don Diego Sánchez de Olea, esposo de Doña Beatriz, miraba con la boca abierta la escena de su envalentonada mujer y en ese momento estallaron los aplausos y cantos de júbilo.”

     En fin, todo lo anterior es parte de nuestra Historia y Anécdotas, pero no pasamos inadvertidos que Guadalajara fue inicialmente designada la Capital del Reino de La Nueva Galicia por orden de Su Majestad Don Carlos V quien ordenó se instalara el Primer Ayuntamiento, precisamente el 14 de Febrero de 1542, concediéndole el título de Ciudad, a la vez le concede y otorga su Escudo de Armas, mismo que hasta nuestros días se conserva y representa a esta ciudad, conformado por un Árbol al centro y dos Leones en posición de ataque en sus costados.
Mucho más dejamos en el tintero sobre lo que es nuestra ciudad de Guadalajara, pero por el momento dejamos descansar a los amables lectores, esperando sus comentarios, críticas y sugerencias y hasta la próxima.
Plaza Fundadores

fernandojr@prodigy.net.mx